El precio de un proyecto no está en un catálogo. Está en una regla que nadie escribió todavía.
Espesor y calidad de plancha, merma según el despiece, horas por operación, acabado, montaje y flete. Cada proyecto combina las mismas variables de una manera distinta, y el precio del material se mueve entre la cotización y la orden de compra. Mientras esa combinación vive en una hoja de cálculo que entiende una sola persona, el margen de cada trabajo es una estimación.
Buscas cómo cotizar. Te contestan con un sistema entero.
Esto no es una opinión sobre la competencia. Es lo que devuelve «software para cotizar proyectos metalmecanica peru», medido el 21 de agosto de 2026 con la configuración de Perú. Se puede repetir: es la misma frase, escrita igual.
- 01 De los nueve resultados de la primera página, ocho son vendedores de software de gestión y el noveno es un directorio.
- 02 En tres de ellos Google agrega la etiqueta "Falta(n): cotizar": la propia página de resultados avisa que el texto que rankea no contiene la palabra que se buscó.
- 03 En otros dos la etiqueta marca que falta "proyectos" o que falta "Perú".
- 04 Ninguno de los nueve explica cómo se arma el precio de un proyecto. Casi todos ofrecen lo mismo: cambiar el sistema con el que ya trabajas.
La regla ya existe y funciona. El problema es que vive en una cabeza.
- El material tiene precio y fecha, no solo precio Una plancha valorizada con el precio del mes pasado no es un error de cálculo: es una cotización vencida que nadie marcó como vencida. La regla necesita saber de cuándo es el precio que usó y hasta cuándo vale lo que mandaste.
- La merma no es un porcentaje único El desperdicio depende del despiece y del formato de plancha que entra al corte. Un porcentaje plano castiga los trabajos que aprovechan bien el material y regala los que no, y las dos cosas pasan sin que nadie las note.
- La hora de máquina no es la hora de la persona Corte, plegado, soldadura y acabado no cuestan lo mismo ni tardan lo mismo, y el cuello de botella cambia de proyecto a proyecto. Cotizar por horas de taller promedia trabajos que no se parecen.
- El acabado y el montaje son partidas, no un extra Galvanizado, pintura, transporte e izaje entran o no entran según el proyecto. Si viven como un adicional al final de la hoja, son lo primero que se recorta cuando hay que bajar el precio y lo primero que reaparece como sobrecosto.
- La unidad de venta no es la unidad de compra Se compra en kilos o en planchas y se vende por pieza, por metro lineal o por conjunto montado. La conversión entre las dos es donde se va el margen sin que quede rastro.
Una cotización no es una vista del catálogo. Es un documento que tiene que envejecer bien.
Estas seis decisiones están tomadas así en el CRM con el que opera Vortik, que incluye su propio generador de cotizaciones. No son teoría de manual: son las que se pagaron construyéndolo.
- Un proyecto son varias líneas, no un producto En un catálogo un ítem es un ítem. En una cotización, un proyecto son varias líneas que cambian de un trabajo al siguiente. Modelarlo al revés obliga a inventar un producto nuevo cada vez que cambia una especificación, y a los seis meses el catálogo tiene mil productos que se usaron una vez.
- Una línea puede no tener precio de catálogo El campo de precio es opcional a propósito: hay ítems que solo se valorizan contra el proyecto. Cuando el modelo exige un precio para dejar existir la línea, alguien escribe cualquier número para poder avanzar, y ese número queda.
- El importe se guarda en enteros Los decimales flotantes acumulan diferencias de céntimos que recién aparecen en el total, y a esa altura ya nadie sabe de dónde salieron. Es una decisión de una línea de código que evita una discusión con el cliente.
- Moneda y fecha de validez van en el documento Con el material dolarizado y el precio moviéndose, una cotización sin fecha de vencimiento es una promesa abierta. Vence sola, y el vencimiento está impreso donde el cliente lo ve.
- Retirar un ítem del catálogo no cambia lo que ya enviaste Los ítems se desactivan, no se borran, y cada cotización conserva los precios con los que se armó. Que una cotización de marzo siga diciendo lo que decía en marzo no es un detalle técnico: es lo que hace que se pueda discutir un reclamo.
- Quién cambió un precio y cuándo queda escrito Una excepción aprobada por chat no existe para nadie más que para los dos que estaban en ese chat. Si la regla permite excepciones, el registro de quién la autorizó es parte de la regla.
Ninguna de estas señales es urgente. Por eso el proceso lleva años igual.
- La hoja maestra tiene el precio del acero de la última vez que alguien se acordó de actualizarlo.
- El porcentaje de merma que se usa hoy nadie recuerda de dónde salió.
- Se ganó el proyecto y recién en el taller apareció que el galvanizado no estaba incluido.
- Cuando el que cotiza está en obra, las cotizaciones esperan hasta que vuelva.
Si mañana dejo de estar, esto sigue corriendo igual.
El código y los datos quedan en tu cuenta y en tu repositorio desde el primer día, sin permiso de nadie para llevártelos.
- 01 Las reglas de precio escritas en un solo lugar: material con fecha, merma por tipo de despiece, costo por operación, acabados y montaje.
- 02 La cotización sale en PDF con tu numeración, tu moneda y su fecha de validez impresa.
- 03 El histórico intacto: cada cotización conserva los precios con los que se armó, aunque el catálogo cambie después.
- 04 Conectado a lo que ya usas para producción e inventario. No se migra el sistema ni se cambia de proveedor.
No todo proceso vale la pena automatizar. Te lo digo en la primera llamada.
Una llamada de 30 minutos. Salgo de ahí con tu proceso escrito paso a paso y qué te cuesta al mes. Si no vale la pena automatizarlo todavía, te lo digo.