Cotizar obras no es llenar una plantilla. Es firmar un precio para meses después.
El rendimiento de la cuadrilla, el metrado del expediente, los gastos generales atados al plazo. También el adelanto que se amortiza y los subcontratos que vencen antes de entrar a obra. Entre el presupuesto y la última valorización pasan meses, y el precio se firmó al principio.
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Buscas cómo cotizar. Te contestan con un sistema entero.
Es lo que devuelve esa consulta con la configuración de Perú. Se puede repetir: es la misma frase, escrita igual.
- 01 La primera página devuelve ocho resultados. Siete llevan «presupuesto» en el título y ninguno lleva «cotizar», que es la palabra que se escribió.
- 02 Cinco de los ocho son listas de programas: rankings, comparadores y directorios. Ordenan la oferta, no explican cómo se arma el precio de una partida.
- 03 En siete de los ocho, la palabra «valorización» no aparece ni una vez. Tampoco «metrado». El octavo es un directorio que no se pudo leer entero.
- 04 Casi todos ofrecen lo mismo: un sistema completo al que hay que mudarse. Ninguno arranca por cómo se arma el precio de la obra que estás presupuestando hoy.
Una partida no tiene precio. Tiene un rendimiento.
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El precio unitario sale de un rendimiento
Cuánto avanza una cuadrilla en un día fija el precio de la partida. Cambia la cuadrilla y cambia el precio, aunque el material cueste igual. -
El metrado del plano no es lo ejecutado
Se presupuesta contra un metrado y se ejecuta otro. Si el documento no separa lo contratado de lo adicional, el adicional se discute sin papel y en obra. -
Los gastos generales dependen del plazo
No son un porcentaje del costo directo. Si la obra se estira, la caseta, el residente y el vigilante siguen corriendo, y ese costo ya estaba prometido. -
El adelanto se amortiza, no se descuenta
El adelanto directo y el de materiales se devuelven contra cada valorización. Un presupuesto que no sabe cómo se amortizan promete un flujo de caja falso. -
El precio de hoy vence antes que la obra
Entre la firma y la última valorización pasan meses. El fierro y el cemento se mueven en ese lapso, y lo que se firmó fue el precio del primer día. -
El subcontrato trae su propio vencimiento
Quien cotiza revoques o instalaciones traslada el precio de un tercero. Ese precio también caduca, y suele caducar antes de que la partida entre a ejecución.
La regla conoce el rendimiento. Y sabe vencer.
Cada partida entra con su cuadrilla y su rendimiento, y cada insumo con su fecha. Un cemento valorizado con el precio de julio no deja cerrar el presupuesto.
Ilustración de producto. Datos de ejemplo.
El presupuesto no se cierra cuando lo mandas.
Están tomadas así en el CRM con el que opera Vortik. No son teoría: se pagaron construyéndolo.
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Una partida puede no tener precio de catálogo
El campo de precio es opcional a propósito. Hay partidas que solo se valorizan contra la obra, y si el modelo exige un número, alguien inventa uno. -
Una obra es una lista de partidas, no un ítem
Cada proyecto arma la suya. Modelarlo como un producto por obra llena el catálogo de productos usados una sola vez. -
El documento sale con su numeración y su vigencia
El PDF lleva el correlativo, la moneda y hasta cuándo vale, impresos. A los seis meses nadie recuerda en qué conversación se acordó eso. -
Retirar una partida no cambia lo ya enviado
Las partidas se desactivan, no se borran. El presupuesto de marzo sigue mostrando los precios de marzo, que es con lo que se firmó. -
El importe se guarda en enteros
Los decimales flotantes acumulan diferencias que recién aparecen en el total. Con cientos de partidas, esa diferencia deja de ser un céntimo. -
Quién aprobó un cambio queda escrito
Un adicional acordado en obra existe solo para los dos que estaban ahí. Si la regla admite excepciones, quién la autorizó es parte de la regla.
Ilustración de producto. Datos de ejemplo.
Lo que firmaste en marzo sigue diciendo lo de marzo.
El catálogo cambia y el documento enviado no. La partida que sale se desactiva en vez de borrarse, así que un adicional se discute con el papel delante.
Ninguna señal es urgente. Por eso lleva años igual.
- El presupuesto lo arma una sola persona en su hoja, y el archivo lleva su nombre.
- El rendimiento que se usa hoy salió de una obra que ya nadie recuerda.
- Se ganó la obra y al tercer mes apareció que el acero costaba otra cosa.
- Cuando el que presupuesta está en obra, las licitaciones esperan a que vuelva.
Si mañana dejo de estar, esto sigue corriendo igual.
El código y los datos quedan en tu cuenta desde el primer día, sin permiso de nadie.
- 01 Las partidas y sus rendimientos en un solo lugar, con cada insumo y su fecha de precio.
- 02 El presupuesto sale en PDF con tu numeración, tu moneda y su vigencia impresa.
- 03 El histórico intacto: cada presupuesto conserva los precios con los que se armó.
- 04 Conectado a lo que ya usas para obra y contabilidad. No se migra el sistema ni se cambia de proveedor.
No todo proceso vale automatizarlo. Te lo digo primero.
Una llamada de 30 minutos. Salgo de ahí con tu proceso escrito paso a paso y qué te cuesta al mes. Si no vale la pena automatizarlo todavía, te lo digo.